31.8.07

Libros de texto


Los libros de texto insisten sistemáticamente en presentar los hechos sobre cualquier cuestión como si no hubiera discusión posible, como si se tratara de algo fijo e inmutable. Y aún peor si cabe, habitualmente no se menciona quién garantiza que tales hechos corresponden a tal caso, ni cómo o cuándo fueron descubiertos. No se transmite la menor indicación sobre la fragilidad y la ambigüedad del juicio humano, así como tampoco sobre las posibilidades de error. Los libros de texto presentan el conocimiento como un producto que se puede adquirir, nunca como el esfuerzo humano por comprender, por superar la falsedad y por avanzar, a trancas y barrancas, hacia la verdad.

Los libros de texto son, en mi opinión, enemigos de la educación, y sirven para promocionar el dogmatismo y el aprendizaje trivial. Tal vez ahorren al maestro alguna molestia, pero el daño que infligen a la mente de los alumnos constituye un infortunio y una maldición.




Llegados a este punto hay que aclarar que los dos párrafos anteriores están copiados del libro “El fin de la educación. Una nueva definición del valor de la escuela” de Neil Postman (1996). Añade Postman que los libros de texto son impersonales, carecen de voz propia –editorial obliga- y no revelan personalidad humana alguna (sic). Afirmaciones que suscribo casi en su totalidad. Y en el caso de la educación secundaria, su combinación de textos expositivos, fotografías convencionales y ejercicios manidos (cuando no imposibles!), todo ello perfectamente aséptico y descontextualizado, resulta aburrida de necesidad.

Yo añadiría un argumento personal: el libro de texto impide la entrada en clase de los verdaderos libros, copa su espacio tratando falsamente de substituirlos. Manuales, tratados, monografías, ensayos, libros de divulgación científica, biografías, etcétera no pasan por las manos de nuestros alumnos de secundaria. No para que puedan trabajar con ellos en profundidad, pues eso corresponde a la universidad, pero sí para que por lo menos sepan de su existencia!

Hace muchos años, en una clase de bachillerato dedicada al romanticismo musical, llevé a clase todos los libros sobre el tema que tenía a mi alcance. Creo recordar que había más libros que alumnos. Naturalmente nos limitamos a ojearlos, a cotejar portadas, títulos y diferencias. Pero el impacto que causó en los alumnos fue mayúsculo. Desconocían completamente que hubiera “tantos” libros sobre un tema. Les parecía asombroso. La cantidad de preguntas que surgieron sobre los libros, la musicología histórica, la producción de conocimientos o el acceso al saber, hubieran sido imposibles de haber trabajado con un libro de texto.

A nadie se le escapa cierta mala conciencia que expresa un dictamen común entre profesores que usan libros de texto: “Tenemos libro de texto, pero tampoco lo seguimos mucho. Es solamente un recurso más”. El libro de texto, cuando lo tienes, es el recurso. ¿Acaso no exigimos su posesión en clase a todos los alumnos? ¿Acaso no vienen determinados, las más de las veces, los exámenes por los capítulos del libro de texto? ¿Acaso no nos sirven para escamotear una verdadera reflexión didáctica en el seno de los departamentos?

No afirmaría con tanta rotundidad como Postman que estas consideraciones contrarias a los libros de texto nos obligan, de forma unívoca, a desterrarlos definitivamente de las aulas. Sé que hay mucha diversidad de opiniones al respecto. Sin embargo, todo profesor que utilice libro de texto debería tener presentes sus aspectos negativos para, por lo menos, minimizarlos.

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Estos días he leído muchos y muy dispares posts sobre libros y lectura. Nos faltaba otro clásico de principio de curso: los libros de texto. Se nota que muchos estamos dándole vueltas a la preparación de las clases... Empezar el curso me hace ilusión. Si no fuera porque me sucede cada año, me parecería increíble que aún sienta mariposas en el estómago ante el primer día de clase. ¡Que tengamos todos un buen año!

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9 Comentarios:

Blogger Carme Barba said...

Un post oportú i molt encertat, com sempre
ben retrobat, Boris
Carme

agosto 31, 2007 8:11 PM  
Anonymous Alejandro said...

Me gusto mucho este post, Boris, porque trata de un gran problema, que es el de la actividad docente como espantadora de lectores.
Y porque se hermana con lo que analiza Daniel Pennac en su libro "Como una novela", que por cierto recomiendo.
Un gran abrazo.
Alejandro.

septiembre 01, 2007 4:12 AM  
Blogger Ramon Barlam said...

Boris,

M'afegeixo a les felicitacions de la Carme i de l'Alejandro. El tema sobre els llibres de text és un debat oportú i necessari. Els darrers 8 anys de la meva professió docent els he passat ( i continuo) amb alumnes d'atenció a la diversitat i no utilitzo llibres de text. I he de dir que no els trobo a faltar tot i la feinada que suposa crear-ne i buscar material adient. També val a dir que aprofito el que els companys ofereixen a través de la xarxa.
Des d'aquí volia assenyalar la contradicció en la que ens trobem: d'una banda ens conviden a fer una immersió dintre la societat del coneixement i, per l'altra, alguns polítics persegueixen la gratuïtat dels llibres de text. Em pregunto si hi haurà algú que aturi això i destinarà els recursos -per exemple- a fomentar les llicències 'Creative Commons', per exemple.
Quan es van inventar els teler mecànics, els governs no van dedicar-se a subvencionar els manuals. De la mateixa manera que quan es va inventar el motor d'explossió el govern no va continuar subvencionant els fabricants de les màquines de vapor. Ni es va compensar els fabricants d'armes blanques quan es varen introduir les de foc.
El mateix ha passat al llarg de la història en tantes altres coses.
Algun dia es parlarà seriosament de per què la societat té 'l'obligació' de subvencionar les editorials? En tot cas serà el seu problema (algunes ja hi estan intentant) reorientar el gran negoci que han muntat.

Un altre tema per posar sobre la taula són els regals llaminers que les editorials (darrerament, fins i tot pissarres digitals per als centres, gran contradicció) fan als centres perquè triin els seus llibres i no altres.

Una pena, tot plegat, que evidencia que encara hi ha molt camí per recórrer.

Seguim llegint-te !

septiembre 02, 2007 4:40 PM  
Blogger Boris Mir said...

Benvolguda Carme,

M’alegra molt llegir-te.
I em sembla que els teus comentaris són els més ràpids de la blogsfera! Tens connexió en temps real. :-)

Estimado Alejandro,

En los centros se produce la impresión que solamente hay dos tipos de libro: los libros de texto y las obras literarias (de lectura obligatoria!). Y hay muchísimos más!
El libro de Pennac me encantó y compartí con agrado sus argumentos.
Cosa santa, los libros!

En efecte, Ramon. Tens molta raó en el tema de la subvenció als llibres de text.
Potser la solució seria un “xec escolar de material” que els centres poguessin gestionar amb criteri propi? No, ho sé.
El que sí que penso és que és un gran error tractar se substituir els llibres de text per les TIC. És una idea molt desafortunada. Cal fer alguna altra cosa que estigui lliure de les mancances que té el llibre de text, les que he exposat en el post. Els materials presentats als alumnes no han de ser categòrics i definitius, sinó més aviat, per dir-ho amb paraules gruixudes, han de ser problemàtics. No ens omplim la boca dient que hem de desenvolupar el sentit crític i la lectura comprensiva? Doncs, fem-ho!
Poso un exemple del mateix Postman. Podem ensenyar als nostres alumnes què és una molècula amb un llibre de text, però immediatament han de començar les preguntes: ha vist algú mai una molècula? Creien els antics en la seva existència? La molècula, és un descobriment o és un invent? Qui n’és el responsable? Què passa si hi ha algú que no creu en les molècules? etc. I això ens porta a un vell amic meu: l'error. La història del coneixement és l’aventura de la superació dels nostres errors. No és cap problema equivocar-se, el problema és aprendre que la veritat és una cosa feta, com diuen els llibres de text!

Una abraçada,

Boris

septiembre 03, 2007 12:14 AM  
Blogger YOFFY said...

Esa experiencia que tienes de llevar libros a clase y que se sorprendan yo también la he vivido. Lo que escribes es para reflexionar sobre mi propia experiencia docente. Nunca encontré un libro de texto perfecto, pero tampoco un profesor, nosotros también somos subjetivos y adoctrinamos sin querer o queriendo. Yo domino el libro...hasta ahora, espero no cansarme o que el montón de horas lectivas y de trabajo no me haga acabar de "Sancho Panza".
Te sigo

septiembre 04, 2007 9:18 AM  
Anonymous javier said...

Hay argumentos a favor de los libros de texto: organizan el contenido, gradúan las dificultades, planifican la clase, ayudan en el aprendizaje, allanan las dificultades, ... Pero estoy absolutamente de acuerdo con todo lo que en tu entrada expresas.

septiembre 08, 2007 1:22 PM  
Anonymous Gloria said...

Saludos, entiendo tu planteamiento, y es lamentable que lleguemos a esto, los libros son magicos y te abren las puertas a lugares insospechables. Creo que por eso en educación basica por algun tiempo no se recomendaban libros, para que cada quien usara diferentes y se propiciara la investigación.

Pero aun así, no me atrevo a afirmar que los libros sean malos o que no sean buenos. Los malos somos los que no los sabemos usar.

septiembre 12, 2007 7:11 PM  
Blogger Joel said...

Trobo súper interessant tant la teva entrada com els comentaris posteriors... i estic d'acord amb quasi tot... la veritat és que sóc dels que utilitzo un llibre de text principal i capítols d'altres llibres per mostrar-lis quelcom més... especialment la capacitat de meravellar-se amb el desconegut... trobo, però, que em queda camí per fer...

septiembre 14, 2007 10:40 PM  
Blogger Gabriela Monzón said...

Hola Boris...
Muy extraño me resulta esto de que ustedes están empezando las clases y nosotros terminando (acá nos queda nov. y dic. ...octubre ni se cuenta ya, se nos va, se nos va)
Pero la problemática que planteas es interesantísima y me ha preocupado (y ocupado) bastante en mis andares (¡andanzas!) docentes.
Y al tiempito no más de salir del Profesorado desterré de mis aulas los libros de texto, ¡¡coincido con Postman!! Si bien los sigo comprando, para consulta, para proponer alguna indagación sobre varios de ellos, para aprovechar una que otra propuesta valiosa.
En cambio, arriban al mis aulas variados materiales, desde revistas (¡a mis alumnos les anonadó que haya tantas revistas de cine!) hasta folletos, e indudablemente libros.
Pero más allá de eso, yo armo un Cuadernillo en mi pc y ellos lo fotocopian. Este reúne materiales diversos: textos, actividades, trabajos prácticos, etc., en los que no sólo efectúo una adecuación al interlocutor adolescente (léxica y paratextual), sino que responde a los proyectos que emprendamos juntos.
En resumen, el fundamento de esto es que la lengua en la escuela debe ser "la lengua de la vida", y el único modo de aprender sobre ella y con ella es dejando entrar los discursos sociales al aula...
Un abrazo
Gabriela

octubre 12, 2007 11:49 PM  

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